24 de diciembre de 2009

De Hombres y Hadas


C
anto de larcos, vuelo de lanzas,
baile de hojas, golpe de hachas,
gritos y golpe, en el claro hay batalla,
testigos el roble, el olmo y el haya.

Noche que muere, brazos que fallan,
piernas se doblan, vidas se apagan,
carrera hacia el bosque, un soldado herido,
antes que capturado vivo, elige morir perdido.

Sangre que escapa, tiñendo el río,
aguas que rugen, la llegada del frío,
día moribundo, carne abierta,
guerrero sin fuerzas, el abismo lo espera.

E
speranza olvidada, sus ojos se cierran,
melodía en murmuro, la ninfa se acerca,
mirada fija, sonrisa y dulzura,
piel de plata, bañada de luna.



Sangre retorna, heridas se cierran,
agua de ninfa, corriendo en sus venas,
sueño de fiebre, tiempo se detiene,
alma confusa, su mente se pierde.

Beso y placer, caricia y lujuria,
voluntad rendida, guerrero sin furia,
armas perdidas, carne hambrienta,
combatiente que olvida, solo hombre de vuelta.

Horas o días, semanas o meses,
recuerdos que llaman, deber que no vence,
músculos agotados, piel satisfecha,
guerrero de nuevo, hechicería deshecha.

Soldado que parte, rompiendo cadenas,
ataduras de voluntad, bajo miel y de seda,
ninfa que llama, luchador que huye,
criatura del bosque, su promesa mascuye.

Menos de un año, el hombre guerrea,
ya no hay placer, en nada de esta tierra,
su alma se enferma, su cuerpo también,
angustiado grita, "que me has hecho, mujer!".

Muere joven, sin heridas que ver,
sin tos ni peste, muere su ser.
Ve que el hombre, al hada no ha de tener,
pues probado lo mejor, ya no queda más por querer.

Por Valandil (A.C.)

17 de septiembre de 2009

Del Encanto Femenino


Un padre a su hijo, quien se encuentra en su primer desamor:

Ay de aquel pobre infeliz
que piense que al amor ha encontrado,
la ingenuidad espera solo un deslíz!
Uno solo para dejar el corazón agotado.

Pobre el que diga ser inmune al dolor
solo por estar encantado por una belleza,
ya que demasiado rápido se pasa el estupor,
y así de facil se verá ahogado en su tristeza.

Simple aquel hechizado personaje
que clame estar en la cima del mundo,
puesto que enamorarse no incluye vendajes,
y no hay quien te prepare para un dolor tan profundo.

Caso triste y repetido,
el del soñador que ya no sueña,
pues por el pecho le han metido,
la idea de que su vida tiene dueña.

Pero es curioso como el corazón que sufre
se niega a aceptar la realidad,
y defiende como madre leona que ruge,
haciendo creer que esa mentira es verdad.

Canto de sirena, ojos de driada
mortal idiota, macho estúpido!
Tu voluntad te ha sido robada,
entre las falsas promesas de Cupido.

¿Cómo sabe ahora el amargo egoísmo
después de ser endulzado con mentira cariñosa?
¿Sabe a una mujer que ahora sufre de mutismo?
¿O a ingenuidad desnuda gracias a su maldad piadosa?

Torres han caído, ejércitos abatidos
bajo tu mano y tu pasión irrefrenable,
pero hoy ves batalla perdida con un solo hombre herido,
por haber pagado con tu sangre sus palabras amables.

¿Ahora sientes el odio verdadero?
Aquel que se engendra con amor caído,
¿Odio sin concepción ni paradero,
mil gritos de angustia que nunca serán oídos?

Que ingenuo fuiste al dar todo,
hiciste promesas que hoy no piensas cumplir,
pues en el pecho tienes un pozo sin fondo,
cavado solo por tu amargo sufrir.

Esta noche es tuya pues!
Toma a cien mujeres y mucho vino también!
Venganza patética y llanto después,
pero al menos, ella sufre lo que sufriste ayer.


22 de agosto de 2009

Lágrimas de Savia



Ayer caminé por los senderos ancestrales,
mis pies me llevaron hasta el corazon del bosque
conté mis pasos durante un día y muchas noches,
buscando compañia del árbol y los animales.

Encontré a los hijos de la espesura,
bailando descalzos sobre el pasto
con su música y sus voces de faunos,
simples bajo la penumbra púrpura.

A un costado me senté maravillado,
mirando bajo hechizo el baile de hedonismo
asombro y retinencia noté en mi mismo,
ya que entrar ansiaba pero no estaba preparado.

E
n un parpadeo las voces me dejaron,
y la soledad me dió un gentil empujón al sendero
fui sin botas para que mi andar sea mas placentero,
y las hojas bajo mi paso se alegraron.

Vagué ensimismado perdido en mis sentidos,
la caricia del follaje caído me consentía
y en el canto de los que vuelan me perdía,
caminaba soñando,despierto y dormido.

Mis ojos cerrados estuvieron siempre,
pero los robles me llevaron seguro mientras andaba
perdido en su canción primigenia yo estaba,
aún hoy en esa melodía mi ser se pierde.

El cantar de un árbol es algo misterioso,
se siente grave y triste adentro del pecho
o roza la piel sonando sereno y bello,
pero siempre sutil y casi silencioso.

Yo entendí lo que ellos me cantaban,
llamaban a gritos a sus guardianes perdidos
los que buscaron el horizonte ahuyentando los gruñidos,
de las aberraciones que los desterraban.

A corazón partido les dije de mi ignorancia,
que a mi saber eran una leyenda hermosa pero distante
pero con lágrimas de savia amarga me hicieron participante,
y su amargo saber dejó mi existir sin importancia.

Hacía mucho que habían partido,
y su ausencia entre sus hermanos de corteza
habían justificado la ilusión del baile en mi cabeza,
para que maravillado yo busque a los perdidos.

Afligidos se mostraron los robles,
al ver que su justificado intento había fracasado
que mi ser soñador e inocente había olvidado,
el encargo sutil de los apenados árboles.

Un silencio ahogado en pena flotaba,
pude sentir el sentimiento de derrota en ellos
la pena los dejaría secos y sin su cantar tan bello,
supe lo que sería si yo no hablaba.

Asi que les ofrecí mi ayuda,
llenando mi pecho de orgullo di mi palabra
de traer de vuelta a los hijos del bosque a sus casas,
aunque estén bajo la mar o sobre las terribles alturas.

Y hoy estoy aquí sentado contándote,
con cinco docenas de inviernos sobre mi espalda
todavía buscándolos con antorcha y espada,
y los robles aún esperan ver mi estandarte.

Mañana honra mi nombre y salva a los robles!
Ya que estos ojos no pueden ver donde está el horizonte,
camina por mi sobre cada piedra y tras cada monte,
buscando hasta siempre a los hijos de los bosques.

Por Valandil (A.C.)

8 de julio de 2009

Virote de Plata


"Yo no me atrevo a decir
que el sistema ha fallado,
pues para eso hay que mentir,
diciendo que alguna vez ha funcionado"

Por Valandil (A.C.).

La Orden de los Inútiles : Introducción a los Juegos de Rol



Usualmente, al menos una vez a la semana, me junto con un grupo de personas muy particulares, a la que gusto de llamar mis amigos, a jugar juegos de rol. Si señores, leyeron bien, juegos de rol. Esas prácticas que sumen a los jovenes puros de corazon en un mundo de oscuridad, maldad, y amistad con el Señor del Mal, Satanás (espero que nadie sea tan obtuso como para no detectar el sarcasmo).
¿Que es un juego de rol? Se preguntará usted seguramente. Pues bien, se podría decir que es como una novela en vivo, donde todos los participantes van creando una historia a medida que la juegan, una historia llena de emocionantes combates,terribles penas, gestas heroicas, y muertes llenas de honor y gloria. Pero hay que ser sinceros, suele haber algo de humor absurdo, asesinatos sin sentido, caos por placer, y cosas de esta índole también. Dentro de todo,es algo muy divertido.
Participan, mayormente, de cuatro hasta diez jugadores (aunque es posible jugar de a dos o de a quince,pero no es lo mejor). Todos lo participantes, excepto uno, tienen un personaje al que controlan y manejan, es su presencia en el mundo imaginario en el que se juega. Estos personajes tienen aventuras llenas de acción y trepidantes luchas contra el mal (o contra el bien, según elijan ellos), las cuales les otorgan tesoros, reputación (nuevamente, buena o mala) en este mundo ficticio, y cada una de ellas les proporciona experiencia, lo cual les permite mejorar sus habilidades en distintos campos,como el combate, o la magia, o la música, en fin, en lo que quieran destacar. Con estas nuevas y mejoradas capacidades, se pueden enfrentar a mayores retos, y la rueda se repite. Es muy gratificante observar a tu humilde personaje transformandose en un guerrero de leyenda, o un hechicero que puede alterar el tejido de la realidad, un druida que puede mover todas las fuerzas de la naturaleza a su voluntad, o un ágil ladron que se mueve invisible entre las sombras.
Bien,anteriormente nombré a un participante, que no posee personaje. A esta persona se la llama Master, DM (Dungeon Master = "Maestro del Calabozo/Mazmorra"), DJ (Director de Juego), o simplemente "Chepibe". Esta persona se encarga de "ser el mundo" que rodea a los personajes de los participantes, encarna a las personas y monstruos que habitan este mundo, y plantea y resuelve las situaciones que los personajes pueden, o no, resolver/generar/mejorar/empeorar. Explicado de manera muy simple, sería el equivalente de "la computadora" cuando jugamos un juego de PC. Puede que en este momento usted se pregunte que gracia tiene tomar esta posición. Bien, en realidad es muy divertido, y sobre todo gratificante, además de ser una excelente manera de canalizar energía creativa.
Hace un tiempo, organicé una mesa propia de MERP (Señor de los Anillos), con la cual nos divertimos durante los fines de semana con mis harto interesantes amigos. Actualmente, los personajes se encuentran buscando una guarida de orcos (bichos malos, para los que no registran a estas criaturas) en un bosque cercano a un pueblo en el cual, por grescas en una taberna, no son bien recibidos. Ellos esperan que esto les devuelva la aceptación de la gente de Blickborn. Aqui les presento al grupo de valientes aventureros, al que tengo el placer de bautizar como "La Orden de los Inútiles":


Tenemos, de izquierda a derecha, a:
  • Vintash El Magnífico: un Hombre arquero, excepcionalmente atractivo para el género opuesto. Lamentablemente, es una persona excesivamente agresiva, que ve sus intentos de llevarse la vida de alguien poniendole una flecha en el ojo siempre frustados. Gusta de observar peleas ajenas,y hacer todo con vehemencia. En la batalla porta su arco y apoya al grupo hostigando al enemigo con sus flechas.
  • Ibpy LoboBlanco: Lossadan (algo asi como un esquimal/vikingo),venido de los inhóspitos yermos helados del Norte. Abandonó su clan con una edad joven, ya que le avergonzaba el miedo que todo su pueblo parecía tenerle al resto de las culturas más lejanas a unas millas. Es un tipo tranquilo, algo reservado pero que siempre aporta su parte. En combate se sirve de arrojar jabalinas con fuerza al enemigo a cierta distancia, arrojar dagas cuando se acerca más, y servirse de su arpón en el cuerpo a cuerpo. Sirve de rastreador al grupo, oteando a la distancia y los alrededores buscando enemigos.
  • Lugh: Beórnida guerrero, un tipo grande, peludo, y excesivamente rústico para todo, además de ser particularmente feo. Hace simplemente lo que se le place, aunque no olvida que sus compañeros son de gran ayuda para pelear. Junto a Dagvir el Enano, conforma la primera linea en la batalla, sirviendose de su pesada lanza, su escudo y su gran porte para combatir a los oponentes que se planten ante él. Su porte enorme, junto con su complexión ancha y particular manera de comportarse, hace que sea muy seguido el primero en recibir los golpes en la lucha,absorviendo gran parte del daño en pos del grupo. Lo angustia el hecho de que no es un Cambiante,Beórnidas que pueden transformarse en osos terribles.
  • Reemblând: Un noble Dunadan, rastreador en parte y guerrero crónicamente inseguro. Supuestamente el líder del grupo, aunque suele cruzar la delgada linea de la cautela extrema a la cobardia sin escrúpulos. Sus compañeros acostumbran a criticar sus desiciones poco valientes, siendo este personaje la antítesis de Lugh y el Enano, lo que hace que se forme un fragil pero eficiente equilibrio entre decisiones estúpidas y no hacer absolutamente nada por miedo a que suceda algo malo. En batalla porta una espada de gran poder, un escudo de gran calidad robado a un jefe bandido, y suele luchar a la defensiva.
  • Dagvir: El tanque del grupo. Un Enano estereotipado, no muy atractivo, cubierto de la cabeza a los pies en armadura, un gran escudo, y cargando al combate sin demasiados planes aparte de aplastar craneos y partir piernas. En realidad, porta un mangual (palo con una cadena que esta unida a una bola de pinches), pero cuando los retrataron tenia un martillo de guerra. Si, eso sucedió. No habla demasiado, pero es el que más daño le inflinge al enemigo al momento de batallar. Disfruta con el sonido de los huesos quebrandose (ajenos, obviamente).
Bien,este es el grupo. Espero que haya resultado interesante leer tanto palabrerío sin un objetivo claro. Planeo escribir algo más sobre este particular conjunto de personas y sus personajes.

Por Valandil (A.C.).


13 de junio de 2009

Virote De Plata



¿Qué es un virote? Un virote es el dardo que se utiliza en una ballesta,como las flechas en un arco. Son bastante más cortos que estas, y más rápidos,y atraviesan las más gruesas armaduras, llegando al corazón del enemigo de manera más efectiva que una flecha.

¿Y que es la plata? Simple, algo valioso, todo lo que está hecho de plata suele ser atesorado y admirado,por su valor y su belleza.
Entonces,¿qué es un Virote de Plata? Pues bien, es algo corto, rápido, que alcanza los corazones facilmente; y a la vez es valioso, útil y bello. He aqui uno, al vuelo, para su disfrute:

"El prejuicio es el resultado de el acto carnal
entre la ignorancia, y la vehemencia"

Por Valandil (A.C.).

4 de junio de 2009

Cristian El Leal, Parte I



Atención,este escrito rompe con la linea general de tema que lleva este blog, lo se. Pido a quienquiera que lo lea que no se decepcione,que siga leyendo, y que quizás encuentre algo útil. Y si, no creo en dioses ni nada por el estilo. Si alguna vez escribo sobre Thor u Odin y demases, es porque me atrae como mitología y conjunto de historias, además de darme un marco cómodo y agradable de escritura. Parte primera de un cuento/ensayo sobre religión en tiempos modernos. Disfruten:

"Cristian era un chico normal. Hacía todas las cosas que hacían los chicos de su edad. Se juntaba con sus amigos, asistía eventualmente a fiestas y cumpleaños, iba a la peluquería con regularidad, leía su Libro Sagrado todas las noches, y concurría a la Iglesia a escuchar los sermones donde relataban las andanzas y enseñanzas del profeta de su religión: Julús. Realmente disfrutaba de ir al templo, donde conocía a toda la gente que lo frecuentaba, y ellos lo conocían a él. Nadie nunca hacia nada estúpido, inesperado e incorrecto, y nadie nunca esperaba que él hiciera algo estúpido, inesperado o incorrecto. Esta monotonía lo hacía sentir seguro, tranquilo. Incluso estaba empezando a interesarse por una muchacha. Una dulce jovencita, prudente, estable y correcta, que también iba a la Iglesia. Y parecía que ella se interesaba en él también, pues la había pescado varias veces mirándolo, y apenas él posaba sus ojos celestes sobre los suyos, ella se sonrojaba y miraba para otro lado.
Realmente su vida era buena, y sabía que luego de esta vida, sería aún mejor. Incontables veces había oído como sería el Mucho Más Allá. Y siempre que oía algo sobre este lugar, o lo recordaba, se le ponía la piel de gallina sabiendo de las recompensas que le esperaban ahi por su buen comportamiento. Realmente deseaba que llegara ese día, el dia del Último Final, la llegada del Prudente Redentor, que arrasaría este mundo de la maldad que lo acosaba, esos ingratos e ignorantes infieles, y llenaría los corazones de los Leales con amor, paz y alegría, y los de los Traidores con hierro hirviente, obligándolos a aceptar la verdad de la Salvación, o enviándolos al Pozo Muy Caliente, donde arderían por muchísimos años, hasta estar dispuestos a aceptar la Salvación de buen grado.
Si había algo que le desagradaba, o que lo sacaba de este infalible mundo de seguridad y tranquilidad, eran los Traidores. Por suerte le habían enseñado desde que era muy pequeñito a reconocerlos. Los Traidores son aquellos que en algún momento de sus tristes vidas abandonaron El Camino De La Buena Verdad, y empezaron a adorar a falsos dioses, entes aborrecibles, plagados de complejidades inútiles que solo llevaban a la locura, la muerte, el engaño y sobre todo, a la Gran Mentira. Cristian conocía muy vagamente a la Gran Mentira. Les advertían a todos los Leales sobre ella. Y prohibían, muy sabiamente, que ningún seguidor de Julús supiera mucho de ella, ya que es bien sabido, que saber demasiado de cosas extrañas, nuevas y sospechosas, SIEMPRE te aleja del Camino De La Buena Verdad. El joven entendía esto perfectamente, y como era un buen Leal, y un fiel seguidor de la Iglesia, realmente no lo interesaba saber en que consistía la Gran Mentira. Le llenaba de gozo y alegría saber que nunca caería en sus traicioneras redes. Como bien dijo Julús alguna vez:" El ignorante es puro de corazón y sincero de alma, en cambio, aquellos que se llaman sabios en los asuntos del Mas Acá, son en realidad marionetas del Gran Rojo Malvado, quien acecha en las sombras, esperando para contaminar las virginales mentes de los buenos Leales. Así es joven Leal, que la ignorancia es tu escudo”. Tenía todo el sentido del mundo. Cualquiera que dijese lo contrario no podría tener ni un ápice de sentido común.
Por eso, prefería ignorar estas cosas, y dedicaba la mayor parte de su tiempo a saciar su sed del amor de Julús, leyendo y releyendo el Libro Sagrado, e inundándose de la paz del Prudente Redentor. Le fascinaban sobre todo las partes del Libro en las que Julús y su Fiel Docena (los que habían pasado arrepentidos bajo el portal de la Salvación antes que nadie y sirvieron al Redentor a expandir su sincero amor a través de las tierras de los primitivos Traidores) se dedicaban a tratar con dureza a aquellos que intentaban contaminar las ignorantes e inocentes mentes de los Leales recién Renacidos con patrañas y mentiras, con asquerosos números y palabras inútilmente complicadas, e ideas heréticas e inservibles de "libertad" y "razón". A pesar de todos los artilugios con los que contaban los Traidores para destruir la gran obra de Salvación del buen Redentor, Julús y sus siervos siempre lograban acallar esas irritantes voces de quejas y mentiras. A veces tenían que utilizar la fuerza, o engañar por el bien de la obra de Salvación (la mentira para el bien de la Iglesia es algo totalmente entendible, y recomendable, como sabiamente enseñan a los jovencitos Leales),o utilizar los magníficos poderes que el Buen Señor había puesto en él. Lo interesante era que siempre lo lograba, nunca fallaba. La fe incuestionable e irrevocable de Julús le daba la fuerza para ostentar ese poder, y para hacerlo en el nombre de la gran obra de Salvación. Había que seguir el ejemplo de Julús, sin duda alguna, jamás.
Asi y todo, evitando ganar demasiados conocimientos sobre todo aquello que está Muy Prohibido Para Bien, tuvo un par de encuentros con algunos Traidores. Algunos se dedicaban, de manera sigilosamente asquerosa, de llenarle la cabeza de ideas a los Leales para que abandonen El Camino De La Buena Verdad, susurrando mentiras sobre pruebas, hipótesis, e incluso sobre la tan temida Ciencia. Otros se paraban en las plazas a gritar versos del interminable cántico que es la Gran Mentira, dirigiéndose a la gente común y vulnerable, con frases de "romper las cadenas de nuestras mentes", y "liberar a los jóvenes del desperdicio de sus vidas". Típicas cosas que saldrían de la babosa y ponzoñosa boca de un Traidor. Una mentira atrás de la otra, así como una gota cae atrás de la otra en un poderoso torrente. Cristian no podía sentir otra cosa que no fuera repulsión y odio por estos infames y mediocres imitadores de humanos, de hijos del Buen Señor y hermanos del Prudente Redentor.
Una vez tuvo incluso, la suerte de presenciar el proceso de Salvación de un Traidor. Fue algo mágico y milagroso, sin dudas una obra directamente de la mano del Padre Bueno. El Traidor conocía mucho de la Iglesia, pero según sus propias palabras antes de la Salvación, "aquí solo se decían mentiras que le enajenan el pensamiento al hombre ..." y muchas otras calumnias dignas de un ignorante sirviente inconsciente del Rojo Malvado. El problema es que el hombre común, egoísta y acaparador de lo que el Buen Padre le dio aquí en el Mas Acá, reniega de ofrecerle a la Iglesia los bienes terrenales para que esta pueda mantenerse en pie hasta el retorno del Prudente Redentor. Como bien les inculcaban a los jóvenes Leales, los servidores del Buen Padre, estaban en todo su derecho de reclamar las cosechas terrenales de los hombres comunes, como el pan, el vino, y el dinero, ya que ellos cosechaban a su vez (o intentaban, si no fuera por los Traidores y su Gran Mentira) la fe de las almas de los hombres comunes. Por todo esto, los sabios de la Iglesia estaban en su total derecho de reclamar algunas de las posesiones de este Traidor. Pero para eso había que salvarlo de la Gran Mentira también. Intentaron varias veces de traerlo con nosotros, para que le llenaran el pecho del amor proveniente del Redentor, y lo bañaran bajo la suave lluvia de la Inocencia que enseña el Buen Padre. Pero siempre se negaba, y hasta algunas veces se ponía violento, y gritaba herejías y maldiciones. Sin duda alguna era un alma atormentada, por eso (y porque la Iglesia estaba en necesidad de sus posesiones terrenales) los sabios no se rindieron, y esperaron a que el momento llegara. Y llegó. Hubo una semana en la insípida vida del infiel, en la que su madre (también Traidora) fue reclamada por el Rojo Malvado (es saber popular e indiscutible, que todo Traidor que no abraza la Salvación al momento de morir, no se dirige hacia el Mas Acá, sino al Pozo Muy Caliente). En esa misma semana, la Traidora que llevaba por esposa lo traicionó con otro hombre (los Traidores necesitan de la traición, el engaño y la mentira como un pez necesita el agua, o los Leales a Julús). La Gran Mentira había cobrado su precio y era el momento para mostrarle el Camino De La Buena Verdad…"

Por Valandil (A.C.).

16 de mayo de 2009

Eterno Rebelde


Agh! Se traba en mi boca
el sabor amargo de la derrota,
no personal sino colectiva,
de estar rodeado de gente de sangre tibia.

Gente que no logra tomar partido,
ni para ayudar, ni para combatir al enemigo,
personas que se conforman con lo que les dan,
y se acobardan de tratar siquiera de intentar.

Gentes que quieren poco y ansían menos,
que buscan una vida común, y sin peros
acatan las ordenes de los que mandan,
y cesan de hablar cuando se les calla.

Estos infelices nos están condenando a ser
mediocres, pusilánimes, y jamás embellecer
nuestro futuro con laureles de triunfo y victoria,
por miedo a la derrota o por pasar pobres a la historia.

¿ Hay acaso acción mas noble que dejar atrás,
una vida de comodidades para ayudar a los demás?
¿ O de luchar para dejar un mundo mejor antes de partir,
y de tu heroica causa ser tu propio y glorioso mártir?

Pero no, gracias a unos pocos cobardes,
los mismos opulentos monarcas nos escupen sus alardes,
y se ríen en nuestros sucios y heridos rostros,
de nuestra eterna miseria, y nuestro impotente e inútil enojo.

Ovejas somos y ovejas siempre seremos,
mientras cobardes seamos, mientras no nos alcemos,
y así obligaremos a nuestros hijos y nuestros nietos,
a vivir una vida sin honor, sin justicia, y sin remedio.

Pero cuando llegue el momento de ajusticiarnos
y de tomar la bandera de la libertad entre hermanos,
no olvidemos que la balanza busca el equilibrio sola,
y con llantos y mentiras, evitaran caminar sobre la cuerda floja.

Así y todo no seremos peores que ellos,
por que ese camino transformo a tiranos, en plebeyos,
así que en vez de ser irracionales les daremos clemencia,
pero solo bajo nuestras miradas, en humillación y vergüenza.

Juntarán la basura de las bestias con las manos,
y con los dientes de los campos quitaran el grano,
bailaran desnudos bajo una lluvia de escupitajos,
y de noche sus ojos sentirán los picos de los crueles grajos.

Y así vivirán sus últimos y lastimosos días,
sintiendo y viviendo nuestras antiguas vidas,
comiendo solo el barro en nuestras botas,
y de lo que escurra del techo, tomaran verdes gotas.

Pero cuidado que si solo somos brutos y fuertes
el cambio dependerá más que nada de la suerte,
y solo los que hallamos aprendido y estudiado,
aseguraremos que los injustos sean desterrados.

Si ignorantes mantenemos a nuestras mentes
por estar ocupados o por vagancia simplemente,
seremos ciegos cuando se acerque un nuevo tirano,
y con una daga en la espalda seremos reemplazados.

Asi que seremos practicos pero jamás obsesivos, altruistas y generosos,
misericordiosos pero no estupidos, astutos pero no venenosos,
atentos pero no paranoicos, decididos y siempre valientes
tranquilos pero no ciegos, fuertes pero nunca ignorantes.

Y nuestros salvajes corazones jamás dejarán de palpitar,
con la eterna energia del que ante la injusticia se quiere rebelar,
y seremos siempre la dolorosa espina en el ojo de los opresores,
o moriremos heroes, para hacer arder la sangre de nuestros sucesores.

Por Valandil (A.C.) .

Heimdall

Heimdall
El Guardián,El Eterno Vigía del Bifrost, El Del Cuerno